Las [siete] mejores novelas de amor
4 ene
Hay quienes resuelven crucigramas o leen avisos necrológicos. A la Bestia le gusta hacer listas. ¿Por qué siete? No lo sabemos. ¿Por qué estas siete? Lean para enterarse.
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Madame Bovary – Gustave Flaubert
La mejor novela de amor que se haya escrito, porque su secreto reside en que la voz enamorada se oye muy poco. En sordina descubrimos que el mayor amor que pueda manifestarse es el de Charles, a quien el narrador canjea por una gorra ridícula en las primeras páginas, prueba suficiente de que en la novela de amor la figura retórica imprescindible es la sinécdoque.
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Lolita – Vladimir Nabokov
Es cargoso repetir que la novela de amor puede cambiar de objeto de renglón en renglón. Esta, en cambio, es un milagro de fidelidad: la perseverancia del narrador le permite, por ejemplo, ensayar con éxito el crimen sin permitirle a la novela, como contrapartida, cambiar de género.
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Orgullo y prejuicio – Jane Austen
Muchos creemos que Jane Austen es fastidiosa y recalcitrante. La orfebrería de sus idealizaciones, sin embargo, alcanza para mantenernos en un estado de suspending disbelief, que es tal vez la mejor organización política que se haya inventado hasta la fecha.
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El buen soldado – Ford Madox Ford
El buen soldado remite a Madame Bovary tal como los canguros remiten a Australia. Siguiendo el curso del salto nos olvidamos que las songlines son más profundas y que la transcripción de un mentiroso que miente las proposiciones de alguien “cuya verdad no sabe lo que dice” alcanzan, de soslayo y sin intención, un abismo de angustia al que, sin atisbos de naturalismo, se asoma la realidad.
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Los enamorados – Alfred Hayes
La voz en esta novela aprieta y agrieta. Es lógico porque pertenece a un sujeto arrasado y arrastrado por el sentimiento hasta la impersonalidad y el anonimato y que se obstina, no obstante, en proclamarse “yo”. Consultarlo cada vez que sea necesario como un arúspice del presente inmediato.
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El espía que me amó – Ian Fleming
Porque no hay rimas ni razones, este relato distorsionado por afanes diversos transmite algunos de los apotegmas menos dignos de recordarse que el amor dicta entre los paréntesis de su cabalgata. Con la constancia del olvido, la leemos una y otra vez sin animarnos a interpelarla de verdad.
















Amor ciego - V.S. Pritchett
BUENOS AIRES La ciudad como un plano - AA.VV
Caravana - María Martoccia
Cómo se escribe una vida - Michael Holroyd
Con el más pequeño y el más imperceptible de los cuerpos - Barbara Cassin
Desalmadas - María Martoccia
El caballo blanco de Mozart - Arnaldo Calveyra
El Camello - Lord Berners
El ciervo goloso - Colección Jataka
El concepto de modelo - Alain Badiou
El elefante y el perro - Colección Jataka
El mono no come bananas - Pilar Spangenberg - Eugenia Viña
El señor de la luz - Maurice Renard
El toro Amable - Colección Jataka
LA BIBLIOTECA IDEAL - Matías Serra Bradford
La gloria secreta - Arthur Machen
La intromisión - Muriel Spark
La muerte de la polilla y otros ensayos - Virginia Woolf
La muerte de los filósofos en manos de los escritores - De Quincey, John Aubrey, Lytton Strachey
La Perla del Emperador - Daniel Guebel
La soledad del lector - David Markson
Los Enamorados - Alfred Hayes
Los Encubridores - Muriel Spark
Memento mori - Muriel Spark
Meteoro de verano – Arno Schmidt
Mil tazas de té - Luis Chitarroni
Noches en Fitzrovia - Julian Maclaren-Ross
Roxana - Daniel Defoe
Siluetas - Luis Chitarroni
Tostadas de jabón - Julian Maclaren-Ross
Una Familia y Una Fortuna - Ivy Compton-Burnett
Veneno de tarántula - Julian Maclaren-Ross