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Concurso de Novela

El 29 de noviembre cerró la recepción de obras del Premio La Bestia Equilátera de Novela. En total recibimos 804 textos, provenientes de 27 países y más e 200 ciudades. Las obras serán leídas y evaluadas por el comité de lectura, que elevará entre 10 y 16 finalistas al jurado, que elegirá al ganador. Esperamos tener novedades en el mes de marzo. Muchísimas gracias a todos por participar.

 

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La Bestia Equilátera

La editorial toma su nombre de una novela homónima que se empezó a escribir hace quince años. ¿Quién sabe cuánto tiempo más hará falta para que su autor ponga el punto final? En el otoño de 2006, cansado de esperar, un grupo de fanáticos amenazó al escritor con el célebre imperativo: "Primero publicar, después escribir". Así, decidieron aguardar el nacimiento de la misteriosa bestia editando libros con su mismo sello para mantener viva una vieja ilusión: siempre habrá alguna obra maravillosa que todavía no fue descubierta, no se tradujo o ni siquiera comenzó a escribirse. http://tienda.labestiaequilatera.com/es/ http://www.labestiaequilatera.com http://blog.labestiaequilatera.com http://twitter.com/labestiae
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La Bestia EquiláteraSábado, septiembre 23rd, 2017 at 12:41am
Toque de queda, de Jesse Ball. ¡¡Segunda edición!!

Una niña muda, inteligente y audaz. Un padre violinista que trabaja redactando epitafios. Una vida de pequeñas felicidades, amor y juegos. Una madre desaparecida. Un gobierno totalitario e invisible. Una pareja de ancianos titiriteros. Un misterioso teatro de marionetas, donde termina de cobrar forma la historia que el narrador de esta novela no quiere contar.

Estos pocos elementos le alcanzan a Jesse Ball –una de las promesas de la literatura estadounidense actual– para ofrecernos una novela profundamente conmovedora, escrita con la convicción de un escritor clásico y con la ambición experimental de la juventud. Ball tiene el don de causar la inquietud que provocan los relatos de Kafka, su maestro, la capacidad de asombrar de Murakami y la ternura que solo se encuentra en los personajes de las películas de Miyazaki.

Toque de queda es una fábula luminosa sobre los puntos de contacto entre la memoria individual y la historia colectiva, sobre las estrategias para ser feliz en tiempos adversos y sobre la ficción como el mejor y el más íntimo de los refugios.

http://tienda.labestiaequilatera.com/es/literatura-extranjera/58-toque-de-queda.html
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La Bestia EquiláteraJueves, septiembre 21st, 2017 at 11:00pm
"El estereoscopio de los solitarios" de J. Rodolfo Wilcock, libro destacado por la librería Vuelvo al Sur de Parque Patricios
(nota de Natalia Blanc, para La Nación)

#PorLasLibrerías. Vuelvo al Sur, el encanto de lo tradicional

En la cuadra céntrica de Parque Patricios, cerca del parque y en pleno corazón del Distrito Tecnológico, un espacio cultural que ofrece mucho más que buenos libros

"Vuelvo al Sur/ como se vuelve siempre al amor / vuelvo a vos/ con mi deseo y mi temor/ Llevo el sur/ como un destino del corazón/ soy del sur/ como los aires del bandoneón". El tango con letra de Fernando Solanas y música de Astor Piazzolla, cantado por Roberto Goyeneche en la película Sur, le da nombre a la exquisita librería de Parque Patricios. Fundada en 1988 por Jorge Cefaratti, hace más de una década que está a cargo de su hija, Tamara, de 34 años, que creció entre los estantes repletos de títulos, donde hoy juega Cata, de 8, nieta de Jorge e hija de Tamara.

"Una librería de barrio es como un médico de cabecera. La gente pide recomendaciones y confía en la palabra del librero", dice Tamara con orgullo. Vuelvo al Sur resistió estoica las sucesivas crisis económicas del país y fue incrementando su fondo: en la actualidad trabajan con unas cuarenta editoriales; muchas, independientes. Si bien no tiene un nicho específico, ya que ofrece literatura en general, en los últimos años creció en forma considerable el sector dedicado a los libros para chicos y jóvenes. En la vidriera sobre la calle La Rioja al 2100, la principal de Parque Patricios, donde suele dormir al sol el gato de la familia, siempre hay espacio para los libros de autores del barrio, que también recurren a la librería para presentar sus textos y dar charlas.

El local, con bibliotecas de madera antiguas, mesas y estantes colmados de libros de géneros variados, tiene un primer piso con un espacio libre donde se organizan muestras y se dictan talleres de literatura y arte. "Es la única librería con esta impronta en Parque Patricios: libros, arte y talleres", agrega Tamara. "El lector necesita dedicación, tiempo y asesoramiento para encontrar su tesoro literario. Muchas veces llega un adulto buscando 'EL libro para un chico que no le gusta leer' y ofrecerle un salvavidas es la tarea del librero. Para iniciar el hábito de la lectura recomiendo, generalmente, cuentos cortos o novelas gráficas. Y siento gran satisfacción cuando el adulto vuelve y me dice: 'Mi hijo, nieto, sobrino, comenzó a leer gracias al libro que nos recomendaste'. Ahí, como librera, siento una misión cumplida".

Perfil del público:

"En general, tenemos clientes que rondan los 40 y pico. Muchos buscan autores de literatura infantil para sus hijos y, de paso, se llevan algún libro para ellos", comenta la librera. Claro que el público se modificó en los últimos años desde que Parque Patricios es polo del Distrito Tecnológico y desembarcaron muchas empresas de sistemas con cientos de empleados. "Desde hace un tiempo tenemos un público específico de mediodía, que pasa en su hora de almuerzo a ver qué hay de nuevo". Como atiende de corrido, entre las 11 y las 19.30, muchos vecinos y clientes la llaman la librería de los "horarios raros": "Si bien abrimos más tarde que los negocios de la zona, no tenemos corte al mediodía, lo cual nos permite trabajar con los empleados de las empresas, que muchas veces usan la hora de almuerzo para el ocio y para darse una vuelta por la librería y llevarse algún libro deseado".

"También, el manejo de las redes sociales nos sirve para tener contacto directo con los clientes, presentarles las novedades, hacer recomendaciones, reservar y dar a conocer las actividades culturales, como los talleres literarios, las presentaciones de libros y las muestras plásticas", completa la joven. La librería tiene perfil en Facebook (www.facebook.com/libreriavuelvoalsur), página propia (www.vuelvoalsur.com.ar) y blog (vuelvoalsurlibrosyarte.wordpress.com)
Diagnóstico del sector:

Al igual que otros libreros, Tamara no duda: "El sector ha sufrido una merma en las ventas en el último período. En los barrios, la crisis se siente más rápido y se puede tener un diagnóstico más certero en relación a la cercanía y cotidianeidad con los clientes y vecinos. Otro factor que influyó fue la falta de financiación sin interés y en cuotas con tarjetas de crédito, que ya no podemos ofrecer. Con todo, la librería siempre trata de ofrecer variedad de editoriales y de ediciones, y eso nos destaca, tratando de que el lector siempre encuentre la opción ya se para regalar o para llevarse a su biblioteca".
La perlita del catálogo:

Entre los cientos de títulos de su fondo, Cefaratti eligió el libro La aventura del Pulqui, de Alejandro Artopulos, de Editorial Lenguaje Claro. "La historia del avión a reacción Pulqui II es conocida poco y mal en Argentina. ¿En qué sentido fue un éxito, en qué sentido fue un fracaso, y por qué? Evidentemente no es fácil discutir sin apasionamientos un proyecto surgido durante un gobierno que suscitó tantos odios y amores como el de Perón, y las opiniones pueden oscilar entre la admiración por el emprendimiento y su subestimación. La realidad es más complicada". Y este libro se mete en ese madeja.
Novedades:

De los últimos libros recibidos, la librera destaca:

Los pacientes del doctor García. Episodios de una guerra interminable, de Almudena Grandes, Editorial Tusquets. "Un thriller y novela de espías, con personajes de España y la Argentina".

Frankestein, mi primer libro de anatomía, de Jennifer Adams y Alison Oliver, Coco Books (una editorial española que hace poco comenzó a distribuirse en el país). "Una curiosa y genial colección de los clásicos de la literatura para chicos, pero para chicos. Reúne otros clásicos como Ana Karenina, Alicia en el país de las maravillas y Drácula"

El estereoscopio de los solitarios, de J Rodolfo Wilcock, La Bestia Equilátera.

Horario: lunes a viernes de 11 a 19.30; sábados de 11 a 13.30

Dirección: La Rioja 2127, Parque Patricios

http://www.lanacion.com.ar/2064772-porlaslibrerias-vuelvo-al-sur-el-encanto-de-lo-tradicional
La Bestia Equilátera
La Bestia EquiláteraJueves, septiembre 21st, 2017 at 1:28am
La Bestia Equilátera
La Bestia Equilátera compartió la publicación de Bimbam Libros.Miércoles, septiembre 20th, 2017 at 2:06pm
La Bestia Equilátera
La Bestia EquiláteraMiércoles, septiembre 20th, 2017 at 12:24am
César Aira: "No se puede ser escritor y ser importante al mismo tiempo, hay que elegir una de las dos cosas"
(entrevista a César Aira en Infobae por Francisco Marzioni)

El gran escritor argentino llegó a México para presentar la reedición de dos de sus libros. Hace dos décadas que el autor de La liebre no da entrevistas en Argentina, por lo que conversar con él es siempre una oportunidad celebrada. Esta nota de Infobae ofrece la crónica de una charla pública de Aira y una entrevista, en las que habló de la literatura como arte, de su lugar como escritor, de sus pares y maestros, y de su creciente y por momentos perturbadora fama internacional.

Ciudad de México. Especial. Cuando sale de Argentina, una parte de César Aira se transforma. Se saca el traje de escritor recluido, rompe el silencio y habla hasta cansarse. Desde hace una semana recorre México invitado por Ediciones Era, la editorial que publicó una docena de sus libros en este país y que lo tiene como uno de sus autores predilectos. El fin de semana pasado participó de la Feria del Libro de Querétaro, cerrando con una conferencia las tres jornadas que duró el evento. Durante los días de semana previos al festejo de la independencia mexicana, fue la estrella del ámbito cultural de la capital nacional ya que brindó una entrevista abierta en la librería de Ediciones Era -una de las casas editoras más prestigiosas del país, que cuenta con cuidadas reediciones de autores mexicanos clásicos y contemporáneos- y durante dos días recibió a periodistas locales en sesiones de veinte minutos para cada medio. A diferencia del Aira que conocemos en Argentina, que desde hace dos décadas dejó de realizar apariciones públicas y sólo habla con su obra, en México se puede ver un escritor dispuesto a contar cada detalle de los procesos de escritura que realiza en su histórica casa del barrio de Flores, a qué escritores admira, cómo piensa la literatura en tiempos donde lo digital -asegura- cambió la forma de narrar de sus contemporáneos argentinos e, inclusive, se anima a contar algunas novedades, como la inminente salida de un libro que recopila sus ensayos y un "catálogo razonado" que será un muestrario de los 99 libros que escribió y publicó desde que en 1981 salió su primera novela Ema, la cautiva.

En las entrevistas, Aira se presenta como un verdadero monje de la escritura, exclusivamente preocupado por la literatura y el arte, ajeno a las noticias políticas y sociales, desprendido del discurso noticioso y, sobre todo, insistiendo en revisitar los espacios que lo formaron para seguir buscando eso que anhela desde que a los 14 años descubrió la literatura que lo identifica. Según contó en la entrevista pública que le hicieron el miércoles los escritores Martín Solares y Luis Jorge Boone, en aquellos tiempos su abuela lo llevó a una librería y el joven Aira eligió como regalo la Antología de Poesía Surrealista editada por Aldo Pellegrini. "En los 60 hubo un gran entusiasmo por el surrealismo en Buenos Aires, lo que es curioso porque ese movimiento ya había pasado en el resto del mundo. Entonces íbamos todos los jóvenes a la librería de Aldo Pellegrini a comprar libros surrealistas, en ese ámbito me formé como lector", explicó. Es así como el espíritu surrealista vive en la obra de Aira, al tiempo que rechaza todo aquello que recorte su creatividad.

"El deseo mío es que mis libros no tengan título, porque condicionan", explicó al inicio de la conversación a sala llena que se realizó en la librería de la Colonia Roma, en la Ciudad de México. "Los títulos son una exigencia de mis editores, inclusive de los editores independientes, a los que de algún modo tengo dominados", dijo, entre risas. "Entonces lo que hago para poner títulos es ponerles a los libros el mismo nombre que tienen los archivos cuando los paso de mis cuadernos a la computadora", revelando un mecanismo automático propio de las operaciones surrealistas. "Necesito una idea, digamos, borgeana para empezar a escribir. Algo que se salga de lo común. Y que más adelante haya una niebla, una incertidumbre, algo que descubrir, que descorrer. Me aburriría si tuviera un plan definido. Si fuera así, escribir sería un acto burocrático".

"Cuando empiezo un libro siempre pienso en el clásico 'Había una vez'. Ese es un recurso del que los nuevos escritores se me ríen, pero para mí es importantísimo. Hoy los libros ya no se escriben en pasado, sino en presente, porque la multiplicidad de plataformas, la instantaneidad de la información que circula, genera la idea de que todo está sucediendo ahora, y por eso las nuevas generaciones prefieren escribir en presente", explicó. "Pero yo soy otro tipo de escritor".

En ese sentido, Aira se declaró fuera de la escena social y política, y dentro de una literatura autónoma, alejada de estos temas. "Yo soy escritor, y la política es para los ciudadanos, no para los escritores", dictaminó un poco a regañadientes, casi cansado de tener que explicarlo. "La literatura no tiene función social. ¿Por qué se le pide siempre eso a la literatura? ¿Acaso se le pide eso a la música? ¿Acaso la música de Mozart tiene una función social?", disparó. "Para mí la literatura es un juego irresponsable que preserva la infancia", explicó, aunque rápidamente se desdijo. "No sé por qué opino estas cosas, enseguida que las digo me dan ganas de borrarlas".

La literatura no tiene función social. ¿Por qué se le pide siempre eso a la literatura? ¿Acaso se le pide eso a la música? ¿Acaso la música de Mozart tiene una función social?

Mientras asegura que las historias "pueden salir de cualquier lado", explica que siente su procedimiento de escritura como "una libélula, que cuando comienza su vuelo puede salir hacia 6 direcciones diferentes". Asimismo, contó que después de muchos años logró definir sus obras como "novelas literarias, sobre literatura", generando un dispositivo de lectura para sí mismo. "Yo en mi carrera siempre me cuidé de la metaliteratura, como casi todos los escritores, no?", explicó al auditorio de lectores mexicanos, "hasta que un día me di cuenta de que la literatura es en sí misma es metaliteratura".

Finalmente, ante el comentario de un miembro del público, reconoció en el uruguayo Mario Levrero un autor de su generación que lo identifica. También declaró: "Osvaldo Lamborghini fue como un maestro para mí, él era de una generación anterior y nuestras literaturas eran diferentes, no guardaban mucha relación", y trazó similitudes con Rodolfo Fogwill, a quien definió como "uno de mis primeros lectores, un poco mayor que yo pero que escribíamos al mismo tiempo" y que fue para él "un verdadero amigo, una persona muy tierna", como Daniel Guebel y Sergio Bizzio, a quienes definió como "lectores de mi obra más jóvenes, que estuvieron entre los primeros". "Sin embargo", se aclaró en apurar, "no me gusta que pongan mis nombres en listas, prefiero estar solo". Un monje de la literatura que escribe en cuadernos con lapicera, que dibuja las palabras y se considera a sí mismo una especie de pintor; que procede como un surrealista en tiempos donde la literatura argentina está inevitablemente atada al acontecer social, ha hablado. Para su público mexicano, que lo tuvo cerca, lo escuchó, le dio sus libros a firmar y le devolvió toda clase de comentarios elogiosos sobre su obra, fue una experiencia casi mística ver al último surrealista desnudar su propia literatura.

Una entrevista

Llegamos a la librería de Ediciones Era un día antes de que César Aira sea entrevistado públicamente por sus colegas mexicanos. Varios periodistas de medios literarios y de información general hacían fila para tener sus veinte minutos de exclusividad con el escritor argentino. Aira se entregó amablemente y casi con resignación al raid mediático que lo tuvo como centro, posando para las fotos con las reediciones recientes de La Liebre y Entre los indios, que Ediciones Era había preparado para la ocasión. "Pero vos sos argentino…", me dijo con sorpresa cuando lo saludé. Cuando le confirmé su sospecha, se acomodó en la silla, abandonó la postura relajada de piernas cruzadas que había tenido hasta el momento con los dos periodistas mexicanos anteriores, y sus hombros se tensaron mostrando cierta incomodidad. La primera pregunta la respondió con el ceño fruncido, pero a medida que los minutos pasaron, se relajó visiblemente y hasta llegó a reírse varias veces de sus propias respuestas. La seriedad no quita el humor, podría decirse de las novelas de Aira, muy serias, trabajadas y literarias, pero que también generan carcajadas en los lectores.

-Leí una entrevista de 2002 en el diario El País en la que usted decía que "el sentido de escribir es seguir experimentando"…

-¿Dije eso?

-Sí, bueno, entre muchas otras cosas, claro. Y me pregunto qué le queda por escribir, por experimentar a César Aira.

-Siempre hay algo nuevo. En realidad debo decir que hay demasiado. Hay tanto que no sé por dónde empezar. Me gustaría escribir un poco mejor que lo que he escrito. O un poco peor. Porque está esa frase de Felisberto Hernández que decía "escribo un poco mejor, lástima que me vaya cada vez peor". Por ahí sería mejor empezar a escribir peor, como algunos grandes escritores, que les va cada vez mejor.

-Me pregunto cuales son esos libros suyos sobre los que usted dice "éste fue un buen libro, éste está bien escrito".

-Mmm no sé. En general, la constante ha sido la insatisfacción; siempre sentí que me quedaba corto, que podría haber hecho más. Y ahora viendo el conjunto de todo lo que escribí siento que no di todo lo que debería haber dado. Creo que quizás esa insatisfacción es la que haya hecho que me fuera renovando, ¿no? Muchas veces me hacen notar: "pero sus libros parecen escritos por escritores distintos". Me he ido renovando para ver si, como aquel que compra billetes de lotería y apuesta por números distintos para ver si con alguno acierta, aunque quizás sería más razonable comprar siempre el mismo número. En mi caso he ido variando, aunque también me he ido repitiendo mucho. Eso se debe a que me olvido mucho, quizás por ese mismo sentimiento de insatisfacción: al sentir que no me salió bien, lo borro, y después lo vuelvo a escribir en otro libro porque no me acuerdo que ya lo había escrito. Eso me ha pasado un par de veces.

-Hay analistas que detectaron distintas etapas en su obra: una en los años 80, otras en los 90 y así. ¿Usted reconoce esas etapas en su obra?

-No. Lo que sí veo es que antes tenía más libertad. No libertad exactamente, sino desparpajo. Y yo hacía… era como más irresponsable, más juguetón, más provocador. Ahora me lo tomo un poco más en serio. No mucho, pero… por ejemplo, ahora, con la reedición de La Liebre, la estuve hojeando, mirando, leyendo algunas páginas y me sorprendía el arrojo juvenil que yo tenía para semejantes disparates como los que escribía. Hoy día lo que escribo va por otros caminos pero quizás sigue siendo tan arriesgado como era antes.

-Usted está siendo reconocido en muchos países como un escritor del que tal vez se espera cierto tipo de textos. Inclusive su nombre todos los años suena como candidato al premio Nobel.

-Sí, puede ser una maldición, como la de Borges. Estoy empezando a pensar que todos los meses de octubre desde acá hasta mi muerte alguien va a estar diciendo que tal vez este año… ¡No! ¡Por favor, no! En realidad, si siento esa responsabilidad respecto de los editores, lectores, los críticos, el escritor que tiene que cuidar su prestigio, me parece que iría en contra de lo que soy. Hacer una verdadera payasada para preservar mi sentido de la poca importancia no tiene sentido. Porque creo que no se puede ser escritor y ser importante al mismo tiempo. Hay que elegir una de las dos cosas. La mayoría de mis colegas elige ser importante pero creo que ahí se diluye el trabajo propiamente literario del escritor. Así que a partir de cierto momento, me temo que mi vida se volvió una especie de combate contra la importancia, de buscar estrategias para desorientar a los que me quieren dar importancia.

Estoy empezando a pensar que todos los meses de octubre desde acá hasta mi muerte alguien va a estar diciendo que tal vez este año… ¡No! ¡Por favor, no!

-¿Qué hay del Aira ensayista? Hace un tiempo se publicó un libro de ensayos en Brasil traducido al portugués y me pregunto si habrá un libro de ensayos en castellano.

-Bueno, ahora va a salir uno con cuatro o cinco ensayos. Creo que en el mes de noviembre, es un libro que ya apareció en Alemania. Yo he escrito -ahora mucho menos- ensayos, ponencias para congresos, alguna conferencia, y algunos artículos para diarios, pero muy poca cosa. Lo mío es el relato. Hubo un momento en que me preocupó una crítica que me hacían, de que mis novelas tenían mucho de ensayístico, que interrumpía el flujo del relato para disquisiciones de tipo ensayístico. Entonces me dije: voy a escribir ensayos propiamente dichos para sacarlos de las novelas. Pero al final los ensayos estaban ahí y en las novelas seguían apareciendo. Nunca fue lo mío justamente por esto de que en la escritura de un relato tengo toda la libertad de ir para un lado, para otro, cambiar, decir lo que quiera, mientras que en el ensayo uno tiene que mostrarse inteligente, coherente, no es un campo de delirio. No es lo mío pero lo he practicado y hay gente que ha elogiado a mis ensayos.

-¿Cuáles son los temas que lo preocupan a César Aira en 2017, los temas de este tiempo?

-No, yo me mantengo totalmente al margen en mi torre de marfil y no le doy bolilla a nada de lo que está pasando. Al contrario, siento una gran aversión por la política, por el fútbol, por todas esas cosas que despiertan pasiones en la gente. A mí lo que me despierta pasión es la literatura, el arte, del resto estoy totalmente al margen.

Siento una gran aversión por la política, por el fútbol, por todas esas cosas que despiertan pasiones en la gente. A mí lo que me despierta pasión es la literatura, el arte, del resto estoy totalmente al margen.

-¿Y qué autores actuales le interesan?

-Vuelvo a los viejos autores. Hace muchos años ya que releo mucho más de lo que leo, así que ahora para el viaje me traje una novela de Henry James que había leído hace 30 años y que estoy releyendo. Y cosas así. Releo mucho clásico, mucho Shakespeare, mucho surrealistas, y leo poca cosa contemporánea.

-¿Leyó La última de César Aira, de Ariel Idez?

-Creo que no la leí completa, un amigo de Ariel me pasó el manuscrito, lo leí, está muy bien, porque parece una novela mía, pero sentí algo en el tono… Creo que descubrí que en mis novelas propiamente mías -a pesar de que el relato es llano y que no ando haciendo piruetas lingúisticas ni cosas así- hay como un trasfondo poético, ¿no? Que en esta novela, aunque tenía todos mis procedimientos, mis personajes, mis jueguitos, no estaba eso, no. Se ve que es algo como un aroma a poesía que sentí que ahí faltaba, pero bueno, es muy halagador eso, y de hecho a fin de año, cuando se publicó ese libro, entre los libros del año estaba la novela de Ariel Idez y no había ningún libro mío, aunque yo también había publicado.

-Me pregunto sobre el Aira cuentista y, sobre todo, por El cerebro musical.

-Ese libro es una recopilación de más de veintipico de libritos que se publicaron por separado en editoriales independientes, porque en realidad el género cuento, propiamente cuento, no es lo mío. Lo mío es un género que puede ser novela, a veces está dividido en capítulos, parecen novelas, a veces se acortan, y se acortan tanto que sí, funcionan como cuento.

-¿Escribe cuentos regularmente?

-No. En general voy a la extensión del libro breve, las 100 páginas, 70, 80 90 páginas. A veces se me ocurre alguna idea y no da para extenderla, y bueno, queda ahí en esas 10, 20, 15 páginas. En El cerebro musical me dijeron que hay un relato que se parece a un cuento de Cortázar, que se llama "El perro". Creo que es más convencional, totalmente cortazariano, pero no deliberado.

-¿Le gusta Cortázar?

-No, para nada. Bah, los cuentos. De algunos cuentos tengo el recuerdo de haberlos leído. Creo que lo escribí en algún lado, es un autor de iniciación, un autor para jóvenes que descubren la literatura con Cortázar. Después de cae un poco, al menos a mí se me cayó.

-Me pregunto si leyó con interés a Roberto Bolaño.

-No leí nada de Bolaño, no. Por algún motivo me dio la impresión de que su escritura era algo más periodístico, pero bah, qué se yo, no puedo opinar, no voy a decir como aquel señor que decía "No me gusta porque no lo leí". También está el hecho de que cuando a uno se lo elogia mucho, a la gente que se la elogia, no sé, hay como un olfato, quizás algún día lea algo de él. Tampoco lo conocí personalmente.

-También me pregunto acerca de sus ideas sobre Copi y sobre Alejandra Pizarnik, que usted las escribió, dio cursos sobre ellos, y son ideas que cambiaron la forma en que los lectores vieron a esos personajes, a partir del análisis que usted hizo. ¿Cómo ve ahora esa producción sobre ellos que hizo en el pasado?

-En el caso de Alejandra fue un poco un deseo de hacerle justicia, porque a partir de su muerte -e incluso desde antes- se la trató siempre en términos metafóricos, "la niña angustiada", "la pequeña sonámbula en la cornisa de la angustia", y yo que sé. Bueno, bajar el tono de eso, ir a los textos, mostrar la extraordinaria poeta que fue, de dónde salió su poesía, tratarla sensatamente, sin metáforas, sin sentimentalismo y sin patetismo, y de ahí que las pizarnikianas me odien sin cordialidad porque para ellas la pequeña sonámbula y la pequeña náufraga y todo eso sigue vigente y que alguien hable en otros términos… en fin. Y en el caso de Copi, fue más bien introductorio, porque a poco de su muerte vi que había poco traducido de él, poco difundido en la Argentina, sólo por algunos libros editados por editorial Anagrama nada más, su teatro era totalmente desconocido en la Argentina y tampoco estaba traducido, y quise hacer una introducción a Copi porque me pareció un escritor importante. Después llegué a sentirme un poco culpable de haber lanzado una especie de copimanía que en algunos casos resultó nefasta para los jóvenes escritores. Para mí, su obra fue una influencia muy buena en el sentido de libertad; su estilo narrativo me sirvió para renovarme, pero porque yo ya era un escritor formado. Pero para un chico joven, esa obra de Copi puede ser un poco invasiva, es tan, no sé cómo decirlo, es tan fuerte que puede resultar paralizante. Es de esos autores que más que estimular te llevan a copiarlo, y al copiarlo te perdés lo tuyo, ¿no?

–La luz argentina, ese libro suyo a veces no se encuentra ni siquiera entre su bibliografía, ¿Qué recuerdo tiene de esa novela?

-Fue el segundo libro mío que se publicó, gracias a mi querida y recordada Susana Zanetti, en una colección que dirigía para el Centro Editor (De América Latina). Es un libro que toca cosas demasiado personales por eso no quise reeditarlo nunca, y así va a quedar. También hay un poco de capricho porque a los escritores nos toman como figura pública, nos hacen objeto de obligaciones, y a mí, hubo un momento en el que dije no, no quiero reeditarlo, y bueno ahora ha sido un bombardeo de gente que quiere reeditarlo, y ahora sí me encapriché y dije no, van a ver hasta dónde llega mi obstinación.

-Me queda una sola pregunta, César, y es por qué no da notas a medios argentinos.

-Eso simplemente es porque me llevaría demasiado tiempo, tendría que pasarme la vida dando entrevistas. Como publico con cierta frecuencia, siempre habría motivos para una nueva cosa, así que eso lo dejo exclusivamente para los viajes.

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